El lunes 23 de abril se celebrará el Día del Libro, este año dedicado a las traducciones.
Cada idioma tiene su propia manera de expresar la realidad de una sociedad. Si no existe una palabra concreta que describa una sensación, una situación, un estado de ánimo, un objeto, ese concepto se pierde y no existe. La riqueza de un idioma reside en su capacidad para transmitir la personalidad y el espacio de una determinada comunidad y, para que esta riqueza pueda ser compartida con otras sociedades son imprescindibles los traductores.
Sólo un buen traductor o un buen intérprete es capaz de contar en un idioma lo que está escrito o dicho en otro, sin cambiar el sentido, acercándolo lo más posible a la realidad del contexto de procedencia de la obra. ¿Valorarían a Cervantes en el resto del mundo sin una buena traducción? Gran mérito el de hacer llegar a un inglés o a un alemán la retranca de Sancho Panza, el aroma de los quesos y los vinos castellanos que saborea Don Quijote o las peculiaridades de los castellanos.
Felicidades desde aquí a todas esas personas que estudian, escuchan, hablan, analizan y curiosean entre las palabras de un idioma que no es el suyo para poder traducir el arte y las letras y hacerlas volar por todo el mundo, sin fronteras.
¡FELIZ DÍA DEL LIBRO!

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